Isidro es un ex trabajador burócrata tabasqueño despedido injustificadamente en 1998 junto a otras 57 personas. Desde hace 66 días mantiene una huelga de hambre en las puertas del PRI Nacional, pero hasta el momento no ha obtenido una respuesta favorable a sus demandas
FEBRERO 24, 2012
I.-Isidro de la Cruz se encuentra recostado dentro de una improvisada carpa de lona y no se puede poner de pie por lo débil que se encuentra. Desde hace 65 días inició una huelga de hambre. Piel morena, ojos negros y el bigote fino y recortado, Isidro es uno de los 58 ex trabajadores de la Central de Maquinaria del estado de Tabasco que desde el 15 de agosto de 2011 llegaron a la ciudad de México para solicitarle a las autoridades federales, legisladores y dirigentes del PRI una salida al problema de despido injustificado que vienen arrastrando desde la administración del ex gobernador Roberto Madrazo Pintado.
En 2009, luego de poco más de 11 de años de litigio en los tribunales laborales, la autoridad competente ordenó que el Gobierno de Tabasco los restituyera en sus cargos y les pagara los sueldos y aguinaldos caídos, pero hasta el momento no han obtenido una respuesta favorable.
“El Gobernador (Andrés Granier) deberás que es necio”, dice al borde de las lágrimas Isidro, quien junto a otros de sus compañeros despedidos mantienen un plantón permanente en la puerta principal de la sede nacional del PRI. Otros dos grupos de trabajadores se han plantado en la sede del Senado de la República y en las inmediaciones de la Secretaría de Gobernación, donde ya se han reunido con algunos de sus representantes para exponerles su problema. Sólo en el caso del PRI “no los han atendido”.
II.- Fue en mayo de 1998 que los trabajadores de la Central de Maquinaria de Tabasco recibieron la noticia. La administración del estado, en ese entonces encabezada por el gobernador Roberto Madrazo, había tomado la decisión de despedirlos. Lo anterior generó una serie de sentimientos encontrados entre los 58 empleados pues aún cuando no recibían un sueldo alto, por los trabajos de albañilería que realizaban, las prestaciones que recibían les permitían sostener a sus familias.
José Mendoza, uno de los trabajadores tabasqueños en plantón, asegura que el despido vino después de que les avisaran que no les pagarían una serie de prestaciones que por ley debían recibir. “Nos dijeron que nos quejáramos con quien quisiéramos, que hiciéramos lo que se nos diera la gana, pero que de ellos no obtendríamos nada y lo han cumplido”, agrega con voz fuerte y fluida.
Los trabajadores, tras el despido, se organizaron e interpusieron una demanda laboral ante el Tribunal de Conciliación y Arbitraje de Tabasco, que se resolvió a favor de ellos hasta 2009. Sin embargo, luego de dos años de tocar todas las puertas del gobierno estatal sin ningún tipo de respuesta favorable, sólo promesas incumplidas, decidieron viajar hasta la Ciudad de México para lograr la atención de las autoridades federales y los líderes del PRI, partido donde milita el gobernador que los despidió y el que en la actualidad les niega el pago de salarios caídos.
Para conocer la posición del Gobierno de Tabasco y del PRI sobre las demandas y señalamientos de los trabajadores en plantón, Animal Político buscó la versión oficial de las autoridades estatales y los representantes partidistas sin mucho éxito. En el primer caso no respondieron a la invitación y en el segundo los priístas respondieron extraoficialmente diciendo que los trabajadores fueron recibidos “no una sino en varias ocasiones”, pero después de platicar con ellos se les dijo que no estaba en manos del partido ayudarlos porque se trataba de un asunto que compete a una autoridad estatal.
III.-“En el PRI no nos apoyan”, dice Isidro tras despertarse de la siesta que forzosamente tiene que tomar producto de las nueve semanas que lleva sin probar bocado. De los 58 trabajadores que están en el plantón, es el único que decidió ponerse en huelga de hambre y su estado de salud es “crítico”.
Sentado en un montón de cobijas que le sirven de cama y acompañado por la imagen de la Virgen de Guadalupe, que colocó en una de las paredes de la carpa, se muestra más preocupado por la situación de su familia -que dejo atrás en Tabasco-, que por su condición física.
“Volvió el agua (las lluvias) y no hay nadie que me los apoye”, dice Isidro mientras un par de lágrimas ruedan por sus pálidas mejillas y alcanza a balbucear que aún con la negativa del PRI para recibirlos y exigir a uno de sus militantes cumpla con la ley, seguirán con en esta lucha hasta las últimas consecuencias.
Fuente : PajaroPolitico