Organización Política del Pueblo y los Trabajadores
Posición ante la coyuntura electoral del 2012
Preámbulo
El Congreso de fundación de la OPT, en su Plan Político, trazó algunas definiciones sobre la coyuntura y las líneas de construcción tácticas y estratégicas que guían nuestro trabajo político y social. Conviene recordar algunas de ellas para contextualizar y dar continuidad al análisis y al proceso de construcción en la coyuntura electoral que ya nos envuelve:
1.- El objetivo central, organizativo y político persigue la construcción de una fuerza político-social que nos permita actuar con autonomía y eficacia en las coyunturas del 2011 y 2012; que ubique con claridad al enemigo principal y asuma la lucha por el gobierno y el poder como un proceso de disputa inmediato que condiciona y determina la marcha de los acontecimientos. A partir de ese espacio, que genéricamente hemos denominado Bloque Popular, contribuiremos a la formación de una Unión Nacional Opositora o Bloque Opositor. Punto de partida de una nueva mayoría, de un nueva alianza nacional popular antineoliberal, antiimperialista y anticapitalista.
2.- La lucha por el gobierno y el poder debe ser abordada desde lo cotidiano, a partir de las batallas reales; donde deben articularse las luchas electorales del 2011 y 2012 con las protagonizadas por el SME, los mineros, la comunidad de Cherán, los organismos de derechos humanos, las libradas por el nuevo movimiento agrupado en la Red Contra la Guerra, por la Paz con Justicia y Dignidad, entre otras. En tal perspectiva la OPT respalda la formación de una nueva Central de Trabajadores y de movimientos cooperativistas, campesinos, indígenas, urbano populares, socio-ambientales, de mujeres, de jóvenes, de articulación continental; además de las iniciativas de juicio civil y penal contra Felipe Calderón, la pelea por la libertad de los presos políticos y la presentación de desaparecidos, y las convergencias contra la guerra y por la paz.
3.- Asumir desde las fuerzas del movimiento social y civil, la lucha por los gobiernos estatales y municipales. Avanzar hacia la Convergencia de todas las fuerzas sociales y políticas dispuestas a formar un gran movimiento o frente para disputar la presidencia de la república a las fuerzas abiertamente neoliberales e imperialistas.
Tesis de estrategia y táctica para la coyuntura electoral del 2012
1.- La oligarquía mexicana, los altos funcionarios de estado y las dirigencias de los partidos políticos burgueses, junto a las empresas multinacionales y sus gobiernos, son los responsables del caos y del desastre nacional. Ellos son los principales beneficiarios del despojo de la propiedad pública y social; de la violación de los derechos humanos y sociales. Ellos son los verdaderos jefes de la delincuencia organizada; quienes arman a los delincuentes y lavan el dinero sucio derivado del negocio de las drogas, la prostitución, el tráfico de personas y el contrabando. Quienes usan, en contubernio con el ejército y las policías estadounidenses, la supuesta guerra contra la delincuencia como coartada para imponer una nueva dictadura cívico-militar, que garantice la ocupación y el saqueo total de nuestros bienes naturales y productivos. Ellos son los que se han enriquecido a costa de la pobreza de más del 50 por ciento de las mexicanas y mexicanos; de los 8 millones de jóvenes sin empleo y sin escuela; de los 8 millones de ancianos que se debaten en la miseria; de los más de 10 millones de expulsados económicos o migrantes recientes; del 80 por ciento de la población indígena y campesina que vive en la pobreza; de la caída de nuestros ingresos y de la existencia de 20 millones de desempleados o subempleados. Ellos son los que endeudaron a la nación y entregaron el aparato financiero a los bancos extranjeros, los que desmantelaron PEMEX, Ferrocarriles Nacionales, la siderurgia, la industria de automotores y tractocamiones; los que subastaron las minas, el agua y los bienes naturales, los medios de comunicación públicos, los presupuestos sociales, el campo mexicano, la telefonía, la industria eléctrica, la seguridad social. Ellos son los creadores del caos y sus administradores; los traidores a la patria y los nuevos invasores. Ellos constituyen el principal obstáculo para hacer valer la Legalidad Constitucional, la Justicia y la Democracia desde el Pueblo. Ellos son nuestro enemigo principal.
Que nos quede claro: no habrá salida al desastre nacional sí no se les desplaza del gobierno y de la conducción económica y cultural del país; sí no son llevados ante la justicia y se recupera lo robado; sí no se desmantela el Estado Neoliberal y su régimen político oligárquico; sí no se sustituyen sus instituciones por un nuevo Estado de Derecho y de Justicia y por un régimen de Democracia Participativa.
2.- La crisis y el desastre que sacuden hoy a nuestro país sólo son comparables a las grandes tragedias y crisis motivadas por la invasión española hace más de 500 años y a las que engendraron la Guerra de Independencia, la Invasión Estadounidense, las Guerras de Reforma y la Revolución Mexicana. Considerando el ámbito internacional, no es exagerado decir que nuestro mundo vive un momento similar al que precedió a las dos guerras mundiales. Estamos en una situación donde, de prevalecer los intereses de las multinacionales y sus estados, el desenlace puede ser más catastrófico. La acumulación de armas químicas, biológicas y nucleares, junto a la crisis socioambiental, la decadencia de los Estados Unidos, la descomposición ética de la burguesía y la imposibilidad del capitalismo para superar o contrarrestar su tendencia al derrumbe económico, colocan a la humanidad y la vida del planeta al borde de la desaparición.
Sin embargo, frente al desastre y la crisis económica del capitalismo, los burgueses neoliberales han optado por radicalizar sus políticas de despojo económico; de crecimiento artificial basado en la “economía negra” en la “economía criminal” y la estrategia de las burbujas financieras y productivas, asentadas en una revolución científico-técnica que a nombre del “capitalismo limpio” escala a un nivel sin precedente el crecimiento de las fuerzas destructivas del capitalismo. Para atenuar su decadencia la burguesía imperialista ha elegido el camino de las dictaduras civil-militares y de las guerras de agresión neocolonial.
La decadencia de los Estados Unidos, los Tratados de Libre Comercio, los convenios político-militares como el ASPAN y el Plan Mérida, hacen intolerable para la Casa Blanca cualquier cambio en las políticas neoliberales aplicadas por los gobiernos priístas y panistas en las últimas tres décadas. Ganar a las poblaciones de mexicanos-estadounidenses y a los sectores progresistas y revolucionarios de los Estados Unidos y Canadá es fundamental en la presente coyuntura; así como el apoyo de gobiernos y movimientos que en América Latina adversan de alguna manera los proyectos de Washington.
3.- En México, en términos estadísticos o formales, la correlación de fuerzas es extremadamente desfavorable para las fuerzas sociales que luchan por la liberación nacional y la emancipación social y también para los liberal-progresistas y socialdemócratas que abogan por una renegociación de las políticas neoliberales y de las relaciones de dependencia neocolonial con la oligarquía y el imperialismo estadounidense. En el corto plazo no existe ninguna posibilidad de detener y vencer a la coalición oligárquica-imperialista sin la unidad de las fuerzas de la liberación nacional, el socialismo, el civilismo, el comunitarismo, el autonomismo y las fuerzas liberal-progresistas y socialdemócratas. Sin apostarle al acumulado histórico producido por las resistencias anti-neoliberales que en 1988, 1994 y 2006, pusieron en jaque al régimen oligárquico.
A no ser que ocurra un accidente, que no debemos descartar, el principal torrente de indignación ante el desastre nacional va a transitar por el proceso electoral de 2012. Creemos que debemos participar de esa lucha de forma vigorosa, apostándole a la derrota electoral de los partidos oligárquicos y proimperialistas. Para ello es necesario abogar por la construcción de una nueva mayoría, de la unidad nacional para enfrentar el desastre y para desplazar del gobierno a los partidos oligárquicos y proimperialistas.
La nueva mayoría por la que peleamos no es la simple suma de los actores que antes enunciamos. Es un espacio de unidad y lucha contra el enemigo principal, pero también de disputa por la construcción de una nueva hegemonía nacional-popular cuyo eje articulador ya no deben ser los liberal-progresistas y los socialdemócratas que representan a estratos medios y bajos de la burguesía sin ser antioligárquicos. La nueva mayoría que habrá de superar la catástrofe actual deberá articularse alrededor de un nuevo Bloque Popular; de los partidarios de los derechos humanos, la liberación nacional, el comunitarismo, el feminismo popular, el autonomismo y el socialismo; en representación de la clase trabajadora de la ciudad, el campo y el mar, de los pueblos indígenas y de las organizaciones populares.
La dimensión del desastre, de la crisis nacional, requiere de un nuevo sujeto protagónico. La burguesía no oligárquica, aún la liberal progresista o socialdemócrata, no tiene opciones para superar las causas estructurales del desastre: la dependencia neocolonial, las políticas neoliberales y el régimen político oligárquico. Así lo muestran los resultados de las administraciones gubernamentales encabezadas por los partidos liberal-progresistas y socialdemócratas en México y en América Latina que han sido incapaces de enfrentar los designios de las multinacionales y sus gobiernos.
Actualmente, en el proceso de articulación de una nueva mayoría, los sectores burgueses representados por los partidos y los movimientos que respaldan la candidatura de Andrés Manuel López Obrador son hegemónicos; no obstante, apostamos a una alianza con ellos para aislar a los partidarios de la dictadura, a los militaristas, a los secuaces de la ocupación económica, político-militar y cultural de nuestro país encabezada por el Estado Yanqui.
Necesitamos derrotar electoralmente al PRI y al PAN para ensayar, en el marco de una insurgencia civil y electoral, salidas pacificas al desastre nacional que permitan el crecimiento de las fuerzas populares y el desarrollo de una nueva hegemonía, de una conducción nacional basada en los sectores mayoritarios, no burgueses, de nuestro pueblo.
4.- En estos momentos no existen condiciones legales ni políticas para que los pueblos originarios, las clases trabajadoras y los movimientos civiles y sociales disputen el gobierno de forma directa. El monopolio de los procesos electorales ejercido por los medios de comunicación masiva, los partidos oligárquicos y las corrientes liberal-progresistas y socialdemócratas, impide la participación de coaliciones independientes encabezadas por sujetos populares. En tales circunstancias se impone la construcción de una alianza con los partidos liberal-progresistas y socialdemócratas que comparten la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador y su movimiento político.
Se trata de un acuerdo político electoral basado, principalmente, en el compromiso de impedir el triunfo de los partidos abiertamente neoliberales. Por tal motivo, apoyamos la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, sin disolvernos, sin integrarnos al MORENA ni a alguno de los partidos con registro que también lo postulan. Lo apoyaremos manteniendo con orgullo nuestra propia identidad y nuestro programa, que tiene coincidencias, pero que es mucho más avanzado que el suyo. Pediremos el voto para AMLO, agitando y defendiendo nuestro propio programa, en el entendido que el suyo, teniendo puntos positivos, no es suficiente para revertir los graves daños que ha traído el neoliberalismo a la clase trabajadora y el pueblo; menos para avanzar a paso firme rumbo a la liberación nacional y la emancipación social, por las que nosotros luchamos.
Participaremos en la lucha electoral desde diversos frentes sociales y políticos. En particular, promoveremos la formación de un Bloque Popular con movimientos sociales, civiles y políticos con quien compartimos los contenidos esenciales del diagnóstico sobre el desastre nacional. Para tal fin impulsaremos la articulación de un espacio propio de las fuerzas populares autónomo e independiente, que asume un programa antioligárquico y antiimperialista de Salvación Nacional, dispuesto a desarrollar la insurgencia cívico-electoral para derrotar al fraude e impedir un nuevo atraco del tipo de los ocurridos en 1988 y 2006. Todo ello, sin rechazar la formación de un frente amplio en torno a la candidatura de López Obrador.
Participaremos en la lucha electoral porque nos queda claro que en este momento es indispensable hacerlo dentro de nuestro objetivo de buscar el poder. Porque consideramos la lucha electoral como complementaria de otras formas de lucha fundamentales, como son la organización de nuestra clase social y el pueblo, su educación política y su movilización combativa.
Participaremos de manera decidida porque nos queda claro que en 2012 corremos el peligro de que el neoliberalismo se legitime por la vía electoral y desate una ofensiva aún más violenta y eficaz contra nosotros; consume la privatización del petróleo y de todas la riquezas de la nación que hasta ahora han escapado de sus garras, gracias a la constante y combativa movilización popular.
El peligro con Peña Nieto y con cualquiera del PAN es mayor que nunca; participaremos por tanto, convencidos de que es indispensable derrotar al PRI y al PAN.
5.- La ruta de esta alianza inicia con nuestra resolución, con el acuerdo que tomamos en la segunda sesión del Concejo Político Nacional el próximo 17 de diciembre. A partir de ese momento una comisión de enlace establecerá relaciones formales con AMLO, MORENA y los representantes de la coalición PRD-PT-MC para explicar nuestra resolución y definir lo que proceda en cuanto a discusiones y acuerdos sobre plataforma política y procesos de movilización relacionados con la campaña electoral. Por otra parte, la comisión de enlace dará a conocer los acuerdos específicos en torno a los cuales cada uno de nuestros comités estatales y locales desarrollará las tareas que se corresponden con la alianza y con nuestro propio plan de campaña, que incluye entre otros temas el despliegue nacional de nuestra jornada de afiliación y formación de comités de base, junto a la difusión de nuestro diagnóstico sobre los grandes problemas nacionales, el programa, la plataforma electoral y las acciones para hacerles frente. En particular, las referidas a la construcción de condiciones para la insurgencia cívico-electoral.
La comisión de enlace de la OPT deberá entrevistarse con las asociaciones, movimientos sociales y civiles con los que coincidimos en la caracterización del momento actual y en un programa antioligárquico y antiimperialista de Salvación Nacional. Con ellos habremos de integrar una coalición o Bloque Popular que participe en la lucha electoral y social de la presente coyuntura.
6.- En cuanto al programa, debemos hacer un ajuste de nuestra propuesta en el marco de un proyecto de Salvación Nacional, reagrupar su contenido en cuatro grandes temas: diagnostico, soberanía económica y política, justicia social y jurídica y, democracia desde el pueblo o cambio de régimen. Debemos darle una presentación que esté a tono con los debates electorales, haciendo énfasis en los temas relativos a la soberanía nacional y el respeto a la autodeterminación del pueblo de México; al cuestionamiento de las relaciones de dependencia neocolonial con el imperialismo, al repudio del TLC, el ASPAN, el Plan Mérida y a la deuda interna y externa. Debemos enfatizar las causas estructurales de la violencia, la conexión existente entre los giros negros y la economía capitalista. Debemos denunciar la presencia de fuerzas militares de los Estados Unidos, la militarización del país y la implantación de una dictadura cívico-militar. Insistir en que no puede haber borrón y cuenta nueva, que se requiere revertir los procesos de privatización y nacionalizar los sectores estratégicos de la economía nacional; además de aplicar la ley a los responsables del asalto a los bienes públicos, los fraudes electorales, la represión, el terror y los crímenes de estado.
Estamos obligados a insistir en la democratización radical de la vida nacional, en la plena vigencia de los derechos democráticos y electorales, en la aprobación inmediata y sin rodeos de la revocación de mandato, la consulta pública y el referéndum; en el reconocimiento de los derechos de comunidad, en particular de los derechos de los pueblos originarios contemplados en “Los Acuerdos de San Andrés” pactados con el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. En fin, debemos pronunciarnos por el fin de la partidocracia, del charrismo sindical bajo todas sus formas y de la dictadura mediática, y por la plena vigencia de los derechos sociales contemplados en la Constitución, que han sido negados por medio de reglamentaciones secundarias o por reformas a los artículos 3° 27° y 123°, o de leyes como la minera, entre otras.
En ese contexto, la cuestión de los derechos de ciudadanía, entendidos como obligación del estado de garantizar empleo digno, alimentación, atención médica universal, vivienda, tierra, educación y acceso a medios de comunicación, debe ser planteada como necesidad a resolver de forma inmediata. Sobre esas bases, el asunto de un nuevo régimen de base popular debe ir de la mano de la explicación de la necesidad de una Nueva Constituyentenacida de una nueva correlación de fuerzas y de nuevas formas de organización social y de representación ciudadana y comunitaria.
Todas estas propuestas, entre otras, deben plantearse como tareas de realización inmediata. Debemos explicar y demostrar que existen recursos normativos y económicos para proceder con su puesta en marcha. Para lo cual no podemos quedarnos en propuestas cosméticas. En nuestro país ningún funcionario debe ganar más de 50 mil pesos al mes. Además deben cobrarse los 300 o 500 mil millones de pesos que dejan de pagar año con año los oligarcas y los grandes ricos, a la par que recuperamos los ingresos petroleros y mineros, por mencionar algunos rubros.
7.- Programa y política de alianzas desde el Bloque Popular, van de la mano con los preparativos de la insurgencia cívico-electoral, del levantamiento y la resistencia civil pacífica. No podemos repetir la vieja táctica que fracasó en repetidas ocasiones para derrotar el fraude que ya se instrumenta desde el Instituto Federal Electoral, la presidencia, la oligarquía mexicana, el PRI-PVEN-PANAL y PAN, la Casa Blanca, el gobierno español y los medios de comunicación masiva. Promover el voto y cuidar casillas es sólo una parte de un plan integral para disputar la presidencia y todas las posiciones en disputa. Además tenemos que poner en práctica un esquema de movilización nacional desde el nivel municipal. Las organizaciones indígenas y campesinas deben ubicar tierras susceptibles de ser recuperadas, recursos hídricos y minerales a rescatar; aprestarse a la defensa de alcaldías y ciudades, desarrollando sus policías comunitarias y la seguridad de sus comunidades y pueblos, según los usos y costumbres y la legalidad constitucional. Las organizaciones urbano-populares deben hacer planes para recuperar vivienda ociosa, defender y recobrar las viviendas de la cartera vencida y ocupar instalaciones comunitarias; preparar huelgas de pagos a bancos, de servicios públicos e impuestos; clausurar empresas contaminantes e instrumentar medidas comunitarias de seguridad y vigilancia. Los trabajadores deben aprestarse para recuperar sus sindicatos, sus patrimonios económicos como primer paso para acabar con las AFORES y la privatización de sus fondos de pensión. Los trabajadores de la educación deben poner fin a la destrucción de la educación pública y, por la vía de la movilización y la ocupación de sus edificios, destruir el cacicazgo sindical y político más oprobioso de las últimas décadas, el de Elba Esther Gordillo. En las universidades, barrios populares y de clase media, en los sindicatos, fabricas, centros laborales, en el campo y los mares de la republica debemos prepararnos para las huelgas, los paros carreteros y para toda forma de resistencia civil pacífica. No existe otra forma de vencer el fraude, de recuperar la patria.
Consejo Político Nacional
Diciembre 17, 2011
"Por la liberación nacional y la emancipación